banner bandera
  • BRUNO MARS
  • AEROSMITH
  • DAFT PUNK
  • LMFAO
  • ALEJANDRO SANZ
  • MAROON 5

DISFUNCION ERECTIL

La disfunción eréctil (también conocida con el término latino “impotencia erigendi”, es decir, la incapacidad para la erección del pene), es la incapacidad persistente en un hombre de conseguir mantener una erección con la firmeza suficiente como para tener una relación sexual satisfactoria.

Aunque puede decirse con seguridad que todo hombre experimenta de vez en cuando alguna dificultad para mantener la erección, eso no necesariamente es preocupante. La disfunción eréctil se define como la incapacidad para mantener una erección suficiente para el coito al menos en el 25 por ciento de los intentos.
En España con frecuencia a la disfunción eréctil se le sigue llamando “ impotencia”, aunque técnicamente este nombre es incorrecto e inaceptado por los especialistas en sexología, ya que la impotencia engloba además otros problemas relacionados con las relaciones sexuales y la procreación tales como la eyaculación precoz, la eyaculación retardada, la ausencia de eyaculación, problemas con el orgasmo, la ausencia de líbido, etc., mientras que la disfunción eréctil deja claro que esos otros problemas no están implicados, por lo tanto, la disfunción eréctil debe diferenciarse.

El término “impotencia" se aplica también, médicamente, en los siguientes casos:
- Impotencia coeundi: Imposibilidad para el coito.
- Impotencia generandi: Incapacidad de procrear, aunque la penetración sea posible. Es sinónimo de esterilidad.
- Impotencia psíquica: Para los casos en los que la disfunción eréctil se debe a factores emocionales y no orgánicos, antes se clasificaba con este término.

La disfunción eréctil es un problema muy frecuente que afecta directamente en la autoestima del hombre provocando una fuerte presión yDisfunción eréctil estrés formando un círculo vicioso del que le es difícil salir. Puede verse afectada su relación familiar, social y laboral.
Existen varios factores de riesgo que pueden favorecer la disfunción eréctil: diabetes, hipertensión arterial, consumo de alcohol, consumo de drogas, consumo de tabaco, niveles altos de colesterol, algunos fármacos (por ejemplo los antidepresivos), la depresión misma, etc.

La disfunción eréctil (o DE) algunas veces se presenta de diferentes formas dependiendo del individuo. Puede haber una incapacidad total de mantener una erección como también puede ser que se trate de erecciones breves o incluso erecciones sin la dureza suficiente como para mantener relaciones sexuales.
Todavía es difícil que todos los hombres que padecen una disfunción eréctil vayan al médico y se traten. Se han difundido campañas publicitarias en medios de comunicación para concienciar que este problema es algo que se puede ver como una dolencia común de salud y no se sufra en silencio. Ese es precisamente el motivo por el cual los cálculos son inexactos y aunque en los últimos años la consulta al médico ha aumentado considerablemente desde la aparición de tratamientos con buenos resultados como los dispositivos de vacío y los medicamentos inyectables y el más actual y popular de todos que es el citrato de sildenafil (la Viagra), que apareció en marzo de 1998.
¿Cuáles son las causas de la disfunción eréctil o disfunción sexual?

Disfunción eréctilUna erección es una secuencia que comienza con impulsos eléctricos en los nervios del cerebro, en la médula espinal y en el área del pene. Cuando no hay estimulación sexual, el flujo de sangre dentro del pene es muy bajo, lo que lo mantiene en estado flácido o no erecto. Cuando se recibe estimulación sexual (a través de cualquiera de los órganos de los sentidos o de la imaginación), las arterias del pene se relajan y se dilatan, y el flujo sanguíneo hacia el pene aumenta mucho. A medida que el pene se expande, las venas del pene —que tendrían que devolver la sangre del pene hacia la circulación de retorno— se comprimen, y la sangre no puede salir. Con un aumento en el flujo sanguíneo que entra y una reducción en el flujo que sale, el pene se vuelve cada vez más grande y se pone cada vez más duro volviendo a su estado normal tras la eyaculación en el orgasmo.

La causa más común de la disfunción eréctil es el daño a cualquier órgano que participa en la secuencia a menudo como resultado de una enfermedad tales como la diabetes, afecciones de riñón, alcoholismo crónico, esclerosis múltiple, arterioesclerosis, psoriasis, hipertensión o enfermedades neurológicas. Estas causas son responsables de alrededor de un 70% de los casos de DE. Para hacerse una idea, entre el 35 y el 50 por ciento de lso varones diabéticos sufren disfunción eréctil. También las operaciones de próstata debido a cáncer pueden lesionar nervios y arterias alrededor del pene y causar una disfunción eréctil. También pueden producir DE algunos medicamentos comunes como los que se utilizan para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos, tranquilizantes, supresores del apetito y algunos medicamentos para la úlcera pueden producir disfunción eréctil como efecto secundario.

Generalmente hay una causa física para la DE como una enfermedad, lesión o efectos secundarios de medicamentos. La erección depende de reacciones cardiovasculares y cualquier enfermedad o medicamento que altere o cause una lesión en los nervios o en el flujo sanguíneo puede deteriorar la llegada de sangre al pene y por consecuencia causar una disfunción eréctil. Esto aumenta con la edad y por eso alrededor de un 5% de los hombres mayores de 40 años de edad y entre el 15% y el 25% de los hombres de más de 60 la padecen. Pero debe quedar claro que la disfunción eréctil no es una consecuencia inevitable del envejecimiento.

Los expertos creen que puede haber factores psicológicos que también influyan, como puede ser la depresión, una baja autoestima, miedo a que no ser lo que se esperaba en el coito por parte de la pareja. Los casos de DE por factores psicológicos, se establecen entre el 10 y el 20 por ciento de todos los casos que se dan de disfunción eréctil. No hay que olvidar que los hombres que sufren de DE por causas físicas, experimentan ese mismo tipo de reacciones psicológicas (estrés, culpa, ansiedad, depreión, falta de autoestima).
Una puede ser producido por: tabaquismo (que afecta al flujo sanguíneo y por lo tanto a la líbido), por una mala alimentación (no olvidemos que cantidad insuficiente de testosterona  hay alimentos que aumentan la testosterona y por lo tanto mantiene la secuencia implicada en una erección en buenas condiciones). La dieta es un factor que también se debe tener en cuenta.
Diagnóstico de la disfunción eréctil

1. Historia clínica. El médico valorará los problemas de salud actuales y previos que el paciente haya tenido, así como los medicamentos que pueda está tomando. También los antecedentes de problemas psicológicos o psiquiátricos como antecedentes sexuales. (inicio de la disfunción eréctil, frecuencia, calidad y duración de cualquier erección, etc.). También querrá investigar cual es la otivación para el tratamiento, así como las expectativas del paciente. Puede ser que quiera entrevistarse con la pareja sexual (independientemente de las preferencias sexuales del paciente) puesto que es una aportación de gran valor.

2. Examen físico. Incluye una exploración del área genital y un tacto rectal (examen del recto con un dedo enguantado). Deben buscarse evidencias de otras enfermedades —hipertensión, diabetes, ateroesclerosis, daño nervioso, etc.

3. Cuestionarios. Los más utilizados son el IIEF (International Index of Erectile Function, es decir, el Índice Internacional de la Función Eréctil) y su versión más sencilla: el test SHIM (Sexual Health Inventory for Men, es decir, el Inventario de Salud Sexual para Varones).

4. Pruebas de laboratorio. Se requieren análisis de sangre para medir los niveles de testosterona y, si es necesario, los de prolactina para determinar si hay problemas del sistema endocrino. Pueden ser necesarios diversos exámenes específicos para detectar la DE, como pruebas de respuesta eréctil tras inyección de medicamentos que dilatan los vasos sanguíneos del pene, o detección de erecciones nocturnas mediante diversos dispositivos.

5. Técnicas de radiología diagnóstica. La cavernosometría y la cavernosografía de infusión dinámica (DICC) es una prueba en la que se induce una erección con medicamentos, se mide la capacidad de almacenamiento del pene, se hace una ecografía de las arterias del pene (para medir la presión arterial de estas arterias) y se realiza una radiografía del pene erecto para obtener datos anatómicos precisos. Sólo es necesaria en algunos casos de DE.
¿Qué tratamientos hay para la disfunción eréctil?

La disfunción eréctil (DE) es una situación que se da de forma muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Por desgracia, no es algo que se trate abiertamente, pues forma parte de la vida íntima de los individuos y de las parejas. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos varones buscar ayuda para un trastorno que puede beneficiarse, en la mayoría de los casos, de un tratamiento relativamente sencillo.

El especialista que debe tratar este problema es el urólogo, sin embargo trabajan en equipo con el médico de familia o médicos de cabecera, los cardiólogos y los psiquiatras, ya que son los mejores formados para valorar y manejar el tratamiento de la disfunción eréctil y tienen una visión integral del paciente por su cercanía y la capacidad de la entrevista clínica. La disfunción eréctil es tratable a cualquier edad y es cada día más común que se sigan estos tratamientos. Cuánto antes se detecte el problema, antes se tomarán medidas para llevar una vida sexual totalmente satisfactoria para la pareja.
Otros tratamientos

• Asesoramiento y tratamiento psiquiátrico: es aconsejable si el paciente sufre depresiones u otros problemas psicológicos que puedan tener como resultado la impotencia.
• Tratamiento hormonal: necesario cuando la impotencia viene originada por un problema hormonal. Se administra en forma de parches, píldoras o inyecciones. Es poco frecuente.
• Terapia transuretral: consiste en la aplicación local de medicamentos a través de la uretra, el conducto por el que pasa la orina (es importante orinar inmediatamente después para facilitar la absorción del medicamento). La erección tarda entre diez y quince minutos en producirse y el fármaco resulta efectivo en un 43 por ciento de los pacientes.
• Inyección intracavernosa: consiste en inyectar una dosis específica de un fármaco directamente en el pene mediante una aguja fina, para activar los procesos físicos que provocan la erección. Debe aplicarse diez o quince minutos antes de mantener relaciones sexuales; la dosis se ajusta para que la erección dure aproximadamente una hora.

• Aparatos de vacío: un cilindro de plástico se coloca sobre el pene. Del cilindro se saca aire para realizar el vacío, provocando la entrada de sangre en el miembro para que se produzca la erección. Una anilla constrictora en la base del pene atrapa la sangre y mantiene la erección durante el acto sexual.
• Implantes peneanos: en la actualidad se emplean tres tipos de implantes para el tratamiento de la impotencia: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables; todos ellos requieren intervención quirúrgica. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se lesiona de forma permanente al implantar estos dispositivos, por lo que ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos.

• Cirugía: la cirugía se utiliza en menos de un 1 por ciento de los casos de impotencia. La cirugía venosa es poco efectiva y casi no se usa. Consiste en bloquear las venas que permiten que la sangre abandone el miembro masculino. La cirugía arterial reconstruye arterias para aumentar el flujo y la presión de la sangre dentro del pene. Se practica en pacientes jóvenes que han sufrido un accidente que ha afectado al suministro normal de sangre. También se utiliza para implantar prótesis.